domingo 8 de noviembre de 2009

En un ratito

cuando me desenrede el pelo me voy a sentir más liviana.
También voy a comer un pedazo de arroz con unas gotas de agua sin gas.
Una vez que termine de tragar, voy a volar por Juramento hasta el barrio chino para robar una latita de aceite de sésamo y varios granos de trigo burgol fino.
En el camino de vuelta voy a gritar cosas a la gente desde lo alto.
Van a ser cosas groseras e innecesarias porque voy a sentirme un poco superior.
Por un rato largo.
Después, me voy a ir a dormir la siesta para despertarme como si nada.
No sin antes bailar una canción muy, pero muy movida.

sábado 26 de septiembre de 2009

J

Jazmín no se hizo caso y buscó en su cabeza cosas para pasarla mal. Se mordió los labios frente al espejo del baño y pensó en ella como la más fea y en unos pibes que conoció en una playa en Villa Gesell que la hicieron llorar.
También se acordó de cuando un médico de ojos le anunció que tenía hipermetropía llegando a la conclusión de que todo lo que había visto de cerca, lo había visto en borroso.
Agarró sus anteojos rojos y leyó un poco una historia sobre un amor.
Momentos más tarde, hizo una torta de chocolinas con café y un toque de licor de vainilla.
Se comió un pedazo y se sintió mejor.

sábado 22 de agosto de 2009

ehh...

Me obligaste a escribir una listita en un papel sin renglones y las palabras chocolate, beso y rulos, me quedaron torcidas. Entonces te pedí perdón mientras me reía y cerré los ojos para cantar una canción inventada en inglés, para que te guste. Cuando los abrí te escuché decir “que linda” y te respondí que gracias.
Hagamosnos los raros en un colectivo (o subte), para que los demás se alejen un poco.
Así nos sentimos más pegados.

sábado 8 de agosto de 2009

subterránea

Sale de un subte sin mirar. La gente le molesta y la hace sentir muy chiquita. Cierra los ojos y sube una escalera mecánica pensando en que es un ser que flota. Se siente la más sensible de todas. Casi que llora.

Pero no.

lunes 15 de junio de 2009

Una niña a oscuras

Cuando su madre apagó la luz, Sabrina se perdió en una noche oscura. Caminó durante cuatro horas sobre sus dos pies, sobre uno sólo y a los saltitos. Tarareó canciones y se habló sola.
Decidió contar la cantidad de veces que sentía que alguien la perseguía y contó 21, contó también la cantidad de veces que pensaba en comer un alcaucil. Fueron 7.
Después, y a pesar de todo, sintió que se sentía mejor así: sola y perdida. “Uh” meditó la niña: “van a pensar que no estoy nada bien”.
Momentos más tarde, se sentó sobre una roca un tanto húmeda y decidió dedicarse un momento romántico a sí misma.

martes 9 de junio de 2009

Una obrita

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domingo 31 de mayo de 2009

momento exquisito

Te voy a abrazar tan fuerte que vas a pensar que me enloquecí o que me estoy despidiendo, le dijo Eugenia a Ramiro mientras se miraban sin tocarse ni las manos sentados en el sillón de un living. Ramiro respiró hondo y con ruido pero no dijo nada.
Eugenia repitió: vas a pensar que me estoy despidiendo, pero no. Va a ser todo lo contrario. Te voy a estar encontrando y te voy a oler mucho el perfume. Te molesta?
Ramiro respondió que no, inclinando levemente la cabeza hacia la izquierda y después hacia la derecha.
Eugenia fue a la cocina y agarró un plato que llenó con aceitunas, almendras y queso. Lo apoyó al lado de Ramiro y dijo: esto es para que comamos después de que te abrace y te huela porque vamos a tener hambre de esta comida. Igual si querés, después te traigo más, agregó antes de acercarse.
Ramiro sonrió, le acarició el pelo y se comió una almendra.
Perdón, balbuceó: todo esto del amor me pone muy ansioso.

miércoles 29 de abril de 2009

trastorno breve y bonito

Yo digo no. Digo: esto así no va. Muerdo una pajita y arranco una calcomanía de un auto estacionado en doble fila. Miro las luces del semáforo y decido que cuando se ponga en amarillo voy a salir corriendo. Corro 30 cuadras sin parar. Freno y respiro. Me siento sola y poderosa. Como una hija única me siento, pienso.
Abrazo a cinco transeúntes y les comento que decidí abandonar la rutina. Entro a un bar y pido a gritos un plato de sopa, cuando siento que alguien me observa fijo. Listo, pienso, encontré el amor. Revoleo una canasta de pan y me siento en la mesa del hombre que me observaba, Conversamos un rato, y decidimos que por ahora no, pero que más adelante, probablemente nos conozcamos, y nos apasionemos bastante.

miércoles 22 de abril de 2009

Insomnio

Tomo un sorbo de coca cola y
hago un buche que escupo sobre la cama.
Pruebo taparme los ojos con la mano
pegoteada.
Quiero comer y dibujarme el cuerpo.
Trago un pedazo de galleta y agarro un marcador negro.
Pinto mi nombre en la palma de mi mano.
Después me hago un garabato en la pierna derecha.
Lo miro fijo y se mueve.
Soy yo dibujada.
Soy yo que beso a un hombre que me gusta.
En un momento yo, que estoy besando al hombre,
me río, cambio de color y se me hinchan las manos y el pecho.
Pienso: dormirme ahora no me conviene.
No insisto.
No duermo.

lunes 6 de abril de 2009

Manuela sola y con Julián

Que sola estoy, che; se dice a sí misma Manuela mientras mira en la televisión un programa de preguntas y respuestas. De las preguntas formuladas Manuela sabe 3: que para la anemia las lentejas son mejores que el huevo y el pan, que uno de los integrantes de los beatles se llamaba Ringo Estrella y que si se mezcla alcohol con chocolate y aspirinetas no se produce un desmayo ni un mareo, sino una sensación similar a la de un hongo alucinógeno.
Que sola estoy che, se repite a sí misma cuando termina el programa. Mira el celular de reojo, lo agarra y lee todos los números guardados dos veces.
Después agarra un libro pero no se puede concentrar. Va a la cocina, abre el último flancito que le queda y lo come frente a la computadora apagada.
Termina el flan y se saca la ropa para tirarse a llorar sobre la alfombra persa del living.
Llora y grita hasta que suena el timbre. Se levanta y abre la puerta con los ojos rojos, desnuda e hinchada. Al ver a Julián le dice con voz neutra: ay, que suerte que viniste más temprano porque me sentía medio mal. Julián la abraza y la besa un poco mientras le cuenta en voz muy bajita que adora a las mujeres intensas que lloran sin ropa. Manuela le responde que menos mal porque sino se sentiría muy fuera de lugar y pone cara de loca.
Después cenan como siempre y ven dos películas seguidas hasta quedarse dormidos.

martes 10 de marzo de 2009

Cosas que hago para olvidarme de otras cosas

Escucho música y cierro los ojos. Toco un rato el piano, canto en voz bajita y pienso en que cuando hago estas cosas soy mucho más linda. Si me vieran pensarían que soy tierna. Otros pensarían que soy una maravilla y algunos otros que soy simpática pero que me falta un poco de gracia.
Camino por un precipicio sin que nadie me vea. Esto, siento, me va a hacer más fuerte. Grito un nombre que se me ocurre en el momento para que la gente que me rodea crea que ese alguien es importante. Todos fantasean con algo que no existe mientras yo me río y me como un alfajor Havanna. Soy una genia.
Al lado mío hay una mujer indéntica a mi. Aunque su pelo es más clarito. Se rasca una mano con la otra y me sonríe. Alguien está pensando en ella y lo presiente. Me acerco y le digo que es una mujer afortunada. Me mira y me guiña un ojo. Ya lo sabía ella.
Le doy un pedazo de alfajor.
Somos dos genias me parece.
Le voy a proponer un negocio millonario. O algo por estilo.

lunes 23 de febrero de 2009

Opté por esta salida

Ayer puse siete de gotas de agua de lluvia en un vaso celeste. Las mezclé con un poco de saliva y una medida de ron importado. Lo batì un rato, lo metì en el micro-ondas y me lo tomé de un sorbo.

Es muy probable que mañana encuentre trabajo de malabarista, vuele y me enamore.

Parece que funciona asì. Es de un dìa para el otro.

Soy una suertuda.

viernes 30 de enero de 2009

Gente que se gusta

-Y bueno. Ahora te veo y quiero que tengamos unos hijos y unos perros para siempre. Pero lo que te digo es que si algún día te digo cosas horribles, es porque me pongo a la defensiva. No es que realmente lo piense. Es que quiero que me mires mucho y que pienses cosas de mí: que soy linda, insoportable y sincera. Ponele. Cosas por el estilo quiero que pienses.
-Está bien.
-Ay…què bueno que me digas eso. Estaba preocupadísima porque sentía que vos pensabas que yo soy una rayada.
-No. No pienso eso.
-Ay. Menos mal. Porque estaba preocupadísima. Ahora que decís que nada que ver, siento que podríamos convivir, o irnos de viaje. O ir al cine un día, por ejemplo.
-Si. Puede ser.
-¿No pensás que somos el uno para el otro vos?. Porque yo en momentos como éste siento que sí. Es bárbaro.
-Ay, sos muy linda. Dame un beso.

domingo 25 de enero de 2009

Un hombre normal

Tengo que salir a caminar y pensar en todas las cosas que me asustan, reflexionó Mariano. Al abrir la puerta de su casa, chasqueó los dedos y la puerta se movió hasta cerrarse de un golpecito. Cuando salió y miró el cielo estaba nublado, por lo que tuvo que volver a chaquear los dedos para ver, por un rato, el sol.
Mariano caminó solo durante 25 minutos exactos y pensó en que de ahora en adelante conseguiría todo lo que se propusiera. Hizo la prueba: quería un chocolate y paró en un kiosco para comprarlo, sin pensarlo dos veces; también se le ocurrió llamar a un hombre para pedirle trabajo por teléfono, lo hizo y consiguió que le dieran una entrevista.
Ahora que se tomaba este tiempo para reflexionar se daba cuenta de que el secreto era un mínimo cambio de actitud. Ya está, pensaba, ya está. Es una pavada esto, pensaba mientras se cruzaba con hermosas mujeres a quienes les guiñaba un ojo.
Mariano consideró que ya era suficiente.
Volvió a su casa, abrió el cuaderno y escribió: hoy cambié un poco.

sábado 10 de enero de 2009

Era así la cosa

Yo te decía que estaba en Italia y vos venías con una oferta de Easy Jet a buscarme. Yo te pedía explicaciones y vos me besabas mientras me explicabas que a veces las cosas no se explican nada.
Entonces yo sacaba al piloto de la cabina y te preguntaba dónde querías ir y vos me respondías que querías volver a Buenos Aires porque hacía más calor.
Yo te decía que eso era "ridículo aunque válido", y también usaba la palabra disparar, pero no me acuerdo para qué.
Llegábamos a Buenos Aires y nos arrepentiamos de haber vuelto.
Después para consolarnos, nos comiamos un asado.

Un momento amargo en la vida de Valentina

Valentina está triste. Quiere llorar y no le sale. Cierra los ojos y piensa en lluvia con granizo, en un chico que no la quiere, en lo incómoda que se siente cuando hay mucha gente, en personas engañosas, y en un misil que cae sobre una casa.
Agarra una lata filosa y se la pasa por la pierna para que le duela un poco.
Valentina se concentra y se mira en el espejo. Se ve una peca, los pelos de las cejas y el labio inferior paspado.

Se queda unos segundos frente al espejo y piensa que quizàs hoy no llora, porque se siente demasiado mal.

Se tira en la cama a esperar que se le mojen los ojos, y sin darse cuenta, se queda dormida.

martes 23 de diciembre de 2008

Anahí

Anahí cree que algo bueno le está por ocurrir. Me está por pasar algo muy bueno, estoy segura; comenta Anahí a su mejor amiga, al taxista y al hombre de la caja del supermercado.

Una tarde, mientras Anahí cuenta, frente al espejo, las nuevas pecas que se encuentra en la nariz observa de reojo un papel que vuela y entra a través de su ventana. Abre el papelito esperando una declaración, una frase que la deje pensando, su nombre junto al de algún enamorado u algún garabato gracioso.

Pero el papelito no dice nada. No importa, piensa, voy a poner algo yo. Saca un lápiz del cajón y escribe: “Es usted la persona más linda que he visto en años. Soy una mujer que vive en el 5 “d” del edificio que queda a la derecha del mini-mercado. Si quiere tóqueme el timbre”.

Hace un bollito y lo tira esperando que le caiga a alguien que la merezca.


Minutos más tarde sonará el timbre y Anahí volverá a pensar que algo muy bueno está por ocurrirle

lunes 15 de diciembre de 2008

Podría ser yo así

Hoy decidí que voy a ser más fría que de costumbre y capaz insulte a un par de personas que no me gustan. Después probablemente me sienta mal, les pida disculpas y me agarre un tic nervioso.

También pensé que algún día voy a escribir un cuento. En la historia va a haber mucha gente parecida a mí haciendo cola para pedir pan de campo, o besándose en las esquinas. Habrá otros personajes gigantes con voz grave y manos ásperas. Estos gigantes van a cantar de forma inusual para llamar la atención de la gente común; como yo, que me voy a detener a escucharlos más atenta que nunca.Y voy a sonreír.

Estuve meditando que me encantaría un poco agarrar plastilina mojada con las manos y hacer figuras de monstruos. Acercarme los monstruos malvados a la cara y llorar. Sin consuelo.

También quiero sentirme una mujer que no se deja pisotear por nadie, sólo por algunos que me gustan; y pintarme los ojos con mucho delineador negro hasta que me ardan

Eso pensé.

Podría ser

jueves 11 de diciembre de 2008

Natalia

Natalia hace cosas para que la vean: toca un tema de los Beatles en la flauta traversa, se tiñe el pelo de rubia platinada y grita ¡viva la vida! mientras todos lloran.
Pero nadie la mira.
Natalia vuelve a hacer cosas para que la vean: vomita en ascensores con gente, grita una canción de Juan Luis Guerra en un recital de Michael Jackson y baila arriba de un parlante en una fiesta de gente mayor.
Tampoco la observa nadie.
Natalia recorre 8 cuadras con el ceño fruncido pensando en que nadie la mira y para en una esquina a comprar maní con cáscara. Abre la bolsita y se sienta, algo compungida, a comerlo en la vereda.
Al tercer maní pasa un hombre que la mira fijo durante unos segundos. Natalia le sonríe y piensa: al final era fácil.

jueves 4 de diciembre de 2008

eso

Mientras me lavaba los dientes pensé que te iba a escribir una carta de amor que dijera: pibe, vos si que me hacés reír.
Después me hice un buche y escupí agua rosa.
No era sangre. Era agua rosa.
Te juro.